
En el hospital son 4 niveles en los cuales están distribuidos los niños, esperamos que cada regalo, cada sonrisa pueda, cada abrazo y cada palabra pueda animar y bendecir las vidas de los niños y sus familias. Empezamos el trabajo entrando a cada sala en donde aproximadamente hay de 3 a 6 niños, entramos a cada sala y hablamos por un momento con la familia tratamos de tener la mayor empatía conforme la necesidad del niño, luego salimos a traer el regalo de cada niño! Cuando regresamos ala sala y llevamos el obsequio que para nosotros es un detalle pequeño pero para cada familia representa la bendición y el respaldo de Dios, el sentimiento de alegría permanece pero empiezan también a sentirse un ambiente mas tranquilo que empieza a dar lugar a la reflexión personal, empezamos a tomar la ocasión para poder hablar de Dios a desconocidos que es uno de los propósitos de Genesco.

Termínanos orando y deseándole recuperación pronto a cada niño y continuamos al siguiente nivel. Ver la felicidad de los niños es una gran motivación para cada colaborador, para realizar y dar lo mejor de cada uno de ellos. Entramos y vemos un poco mas de seriedad en cada familia y poco a poco con muestras de cariño hacia sus hijos empiezan a confiar en nosotros, así vamos entregando alegría, regalos y sobre todo la palabra de Dios.

Uno de los sectores donde no todos podemos ingresar es la sala de quemados pues los casos en realidad son muy fuertes y es bastante incomodo el momento para las familias y las personas que ingresamos, pero le pedimos a Dios fortaleza para poder tener la templanza que el momento requiere, hicimos de la manera mas respetuosa la entrada a esa sala, empezamos a relacionarnos con cada interno. Lo cual fue conmovedor y confrontante pues sabemos que Dios nos ha guardado de tener accidentes o sufrir alguna quemadura tan grave, mientras tanto fuera del salón la espera se hacia larga todos desesperados por saber como le había ido a los integrantes que estaban a dentro de esa sala y la expectativa y nerviosismo crecía. Nuestros colaboradores salen de la sala y la impresión emocional es bastante fuerte pero Dios dio la fortaleza necesaria para estar tranquilos, un momento después es un momento muy alegre pues tras pasar un silencio incomodo, el entusiasmo recobra su fuerza en nuestro rostros y sabemos que Dios nos ha dado la valentía y el animo de poder ayudar a otros.

Al terminar esta actividad podemos decir GRACIAS DIOS PORQUE SOLO TU ERES DIGNO DE SER GLORIFICADO Y GRACIAS POR DARNOS ESTE PRIVILEGIO DE PODER AMAR A NUESTRO PROJIMO.










































