Visitamos el primer nivel con las pacientes de mayor riesgo o de mayores complicaciones. En un estado de tristeza, de desconsuelo o de cansancio las pacientes estuvieron dispuestas a escuchar nuestras palabras, a recibir un pequeño regalo, pero aún más estuvieron dispuestas a que las acompañaramos en una oración. Muchas de ellas tenían la alegría de que alguien por fin, llegara y hablara mas que todo que las escuchara.

Minutos después nos dirigimos al segundo nivel, en el área de varones. Fue allí donde sólo los 4 chicos de GENERACIÓN ESCOGIDA realizaron las visitas. Un paciente pidió una Biblia, así que uno de los chicos regaló la biblia que llevaba con él. Otro paciente estuvo dispuesto a escuchar el mensaje de Salvación y fue esa mañana la de su propia celebración. Pues se arrepintió de su pasado y decidió entregar su vida al Señor.

Ya en el tercer nivel, de nuevo con las pacientes en un estado un poco mejor seguimos impartiendo el mensaje del Salvador, el mensaje de Jesús que llevó a la cruz toda enfermedad y dolor. Muchas de ellas ya habían tomado la decisión de seguir al Señor pero siempre con gozo esperaban unas palabras de consuelo y esperanza. Mientras que algunas se quedaron acompañando a las pacientes que no podían movilizarse, entre pláticas, risas y juegos los demás compartimos con pacientes que estaban dispuestas a pasar un rato de alegría. Un momento en el que el juego de la lotería alejaba su dolor o su soledad.Reimos, las abrazamos y sobre todo el amor del Señor fue transferido a sus corazones.

El acompañar a pacientes en estado de cáncer, no es nada fácil o sencillo pues todos cada domingo salimos conmovidos y compartiendo su cansancio o dolor. Pero a la vez es un gozo y un privilegio tan solo saber que fuimos transmisores de muchos otros que comparten y ofrendan por un momento en el que la Buena Noticia llegue aún a los postrados en camillas. Y sí la Buena Noticia se declaró ese día en lugar de soledad y dolor trayendo gozo, amor y esperanza.










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